domingo, 4 de mayo de 2008

sentencia


“¡Ahí viene la niña araña!” - gritan desde los autos, donde la previa está recién comenzando, como ya es frecuente cada madrugada de viernes, sábado u domingo desde hace como 5 meses.

Los coches parten rumbo a la playa, como también es costumbre. Mientras la niña araña y sus amigas se terminan el segundo pisco de la noche y se fuman el primero del día, uno de los conductores se aleja para hacer una llamada. “Pero si te digo que ya vamos. No, no vamos a volver. Llamen cuando terminen.”- Es lo único que dijo, pero nadie oyó. Todos se encaminaban al asado, al cual sólo uno de ellos había sido invitado.

Entraron siguiendo la ruta de escape de la niña araña, tan estudiada y calculada. Se veía un poco más fácil, pero no importó...tenían hasta el amanecer. El plan era simple, primero el closet de la pieza contigua; y luego, en el primer piso, la oficina del padre. Un candado y una cerradura básica. Sin alarmas, perros ni armas.

La ansiedad les jugó la primera prueba: el destornillador rebotó 3 veces en el parquet. Los dueños de casa despertaron sobresaltados. Él, con voz firme interrogó al silencio, a ver si alguien osaba atender. Y respondieron, aprobando la segunda.

Ella no pudo contener su miedo preso y estalló en gritos. Un silencio. Un aullido. Otro silencio fatal. Ningún vecino atestiguó. No era primera vez que se escuchaban llantos de lobo tras los muros de concreto.

Antes que saliera el sol, volvió la niña araña, torpe, lenta, risueña y aparentemente invicta. Su vejiga tardó 6 horas en reaccionar. Por la premura, el sueño y la caña, no notó de primeras que el suelo se había teñido de malva indeleble y ya se secaba.

2 comentarios:

Goyette Dos Gallos dijo...

Mi culpa tuvo que esperar tanto, para oír aquellos aullidos, en fin el llanto ha llegado, para dormir bien.

Mi abrazo.

Goyette Dos Gallos dijo...

Un pequeño ensayo sobre la vanguardia política lo espera en LA MANO ROJA.

Un abrazo fraternal.