viernes, 23 de mayo de 2008

otra cosa




"¿Eres feliz?"- le preguntó su padre al despedirla en el aeropuerto.


"No"-respondió ella, con una seguridad que jamás había sentido- "pero ya no duele."

3 comentarios:

Hamletmaschine dijo...

Tremendo, y ciertamente quizás es lo único a lo que se puede aspirar.

Saludos.

The sea, the sky, the dust dijo...

yo tampoco soy feliz y alivio el dolor con drogas de diseño.

Goyette Dos Gallos dijo...

Ya no duele, tanto.