jueves, 29 de noviembre de 2007

consuelo lésbico a Juana de Trastámara (por ponerte algún nombre)

Si en este tejido reticular metropolitano se corriera un punto, tal vez nos encontraríamos. Tal vez nos miraríamos a los ojos y yo te hablaría como si nos conociéramos de vidas pasadas. Te enseñaría que el lente puede ir más allá del autorretrato de tu perfil caliente o tus pechos sediciosos. Que si apuntas a la inversa verás un mundo que te espera, más grande e ilimitado que lo que ese mal compañero te enseña. Te demostraría que la carne es buena y que hay mayores males que la caza de ballenas. Te haría un caleidoscopio melódico de colores y sabores, sólo para que conozcas lo que hay fuera de sus fronteras.

Si nuestros caminos se cruzaran, te pondría a hacer caligrafía y te sacaría ese collar de perra servicial, de culposa amante despechada, de porno placebo colegial. Te instruiría en mentir con descaro sin dilatar la pupila. A fantasear con mil nombres y engañar con alevosía.

Sin embargo, para mis manos no serías la única, te confieso… ya es sabido que no creo en complacencias ni ataduras. Pero mis puñales, si bien certeros, serían de frente, siempre por mis faltas y jamás por las tuyas… completamente inevitables, dejando innecesarios tus remordimientos, perdones y culpas.

Niña, si lograrás curarte de esa ceguera presa, te invitaría a uno de mis tantos viajes para presentarte a mis más íntimas amistades de juerga. Y les diría: "Ella es la quinceañera, la que era novia del tarado. Ahora mi discípula y compañera". Por que ese perro no valora el hueso que le regalas. ¡Que te saca sólo de domingo y algunos días de fiesta! Pero ese, pequeña, de lunes a viernes es otro, es un poco más de Carla, Verónica, María o Natalia. Porque ese hombre, aunque te duela la prueba: disfruta más de calentar a frívolas veinteañeras que de templar tu escolar y ardiente entrepierna.

11 comentarios:

LordHide® dijo...

¬¬ fue ese un halago o una bisuteria vendida por enchapado?...

cuek.

... ella, la de las culpas redentoras.

^^

Paz dijo...

cuando te leí sentí una nostalgia dura, no sé si mala o buena, pero una nstalgia al fin provocada por la identificación con tu aprendiz...
Cuando alguna vez la inocencia inexperiencia y cegera afectiva me volvieron una estúpida crédula llegó una mujer, fuerte, con años de sabiduría en el cuerpo, sensual y corrosiva de la inocencia y me abrió los ojos, me mostró el mundo como es, me enrostró la mentira que me había construido y apiló cada fragmento de dolor que cargaba en mi espalda por culpa de un idiota para ver como se erigiía una montaña gris de desventura y neciedad... ahi desprté y comence a crecer como mujer y deje a la niña inocente guardada en mi interior para conservarla como recuerdo de vida...
lograste emocionarme mucho... mucho.

Paz dijo...

ah! y evidentemente te fuiste a mis favoritos... me fascinaron tus lettras

B! dijo...

A mi me encantaria que hicieras cosas como esas.... conmigo

Te Amo
B!

Mallén dijo...

Glup. Ya me sentí culpable de nuevo.
Besotes.

versoscuro dijo...

que delicia..... me detuve largo rato en tu sitio nuevamente... besotes...

solo mi version.... dijo...

Fuerte ! aunque muy sincero...!

un besho

Goyette Dos Gallos dijo...

Una historia, que en el plano material de las vivencias, seguro llevó mucho tiempo, algo de dolor y sobre todo mucha desesperación en la desilusión.

Te acompaño y devoro el relato, un abrazo.

Anónimo dijo...

oie... tai en LS??...

confirma x mail po, y mandai el nº de tu casa. ^^ Pedro.

Cami dijo...

Doña Lo...lo siento, pero no ha habido tiempo para la segunda de Dexter...prometo que luego del 4 lo veo completito.

Un agrado seguir conociendo a esta pereja de amigos tan genial que tengo...los considero como mis amigos, ojalá ustedes tb a mi, si no...hay mil tiempo para que los lazos se hagan cada vez mas fuertes.

Que este 2008 te reciba con todo el exito Lo, porque eres seca.

Un besote!!!!!!

BELMAR dijo...

«No hay placer que sea malo en sí mismo. Lo que es malo son las desagradables consecuencias que puedan resultar si no se usa la cabeza cuando se decide qué placeres perseguir y cuáles evitar.» (Epicuro)