viernes, 30 de enero de 2009

apágala!

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-¿Y por qué te has ido de Medio Oriente?
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-Por la Guerra del Golfo
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-¡Pero si en esa guerra no ha muerto nadie!
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lunes, 5 de enero de 2009

réplica del alma triste a una triste historia

Peco de indiscreta
cuando busco quien comprenda
el desgarro de vientre
el sudor de mi impotencia
el cansancio de mi pluma
que se bate ambivalente
en este mar de llanto
de estas tripas que me duelen
cada vez que me confundo
entre la justicia y la venganza
la historia y la memoria
la ilusión y la esperanza
No me gusta el amarillo
ni el verde ni el naranja
no le encajan a mi sangre
ni al negro de mi alma.
No pretendo hacer amigos
en este mundo sordo
quiero levantar mi guerra
contra todo, contra todos
Quiero un opus dei a la cena
amarrado de pies y puños
y profanar con esta triste historia
la ceguera que se impuso
Cirugía a corazón abierto
de quien predica y no practica
el sufrir de mis entrañas
la tortura de velas blancas
la condena de mi culpa
por mi jodida ausencia
en los años sangrientos
de ésta, mi tierra amnésica
por pisar pasto nuevo
sobre tantas apagadas
y olvidarme cuántas veces
de las palomas mutiladas
sueños rotos, balas perdidas
víctimas de esta masacre
en nombre de dios
y mi patria asesina
por nacer diez años tarde
a la ráfaga de muerte
y no tener más arma
que mis dedos que se mueven
sin sentido ni compás
sin razón más que aliviar
una pena que me quema
en el seno de mi mente
de mis manos, de la letra
de la rabia y paladar

viernes, 12 de diciembre de 2008

De la pena mañana me ocupo,

Que aquí se prohibe llorar.

Hoy debo aprender nuevas lenguas,

Fumar cigarros sin nombre,

Brindar quién sabe por qué.

Hoy estoy en nostalgia y asombro,

Reencuentros cansados, ansiados,

Frío, lluvia y vendaval.

Hoy aplico saudade a destajo,

No lloro ni mamo, no callo

No pienso, no quiero ni rio.

Hoy es mi tiempo, sólo mío.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

de la culpa, mañana

Tanto duele
Y presiona el espíritu
De los desilusionados,
Los marginados,
Los muertos vivientes,
La sangre que corre,
Babilonia moderna.

Tanto aprieta
La culpa del poderoso,
Al que madruga al trabajo,
Al que no lo tiene,
Al que lo busca,
Y al que no lo quiere
Nunca, tanto duele.

Ombligos lloran
En mi tierra sádica,
Se silencia el espíritu
De los explotados
En el metro,
La micro
Y los paraderos.

Como perros,
Acarreados,
traicionados,
No profanan el silencio
Ni con gritos callados,
No se cansan
Ni los torturados.

Tanto duele la culpa cada mañana.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

mañanera

Te extraño sólo un poco al desayuno,
porque más me gusta no desayunar,
ni madrugar,
ni despertar con la boca seca,
con el sueño seco,
el corazón dormido
y sin ti



viernes, 14 de noviembre de 2008

paya papayera

Pa’ que´a tanto a misa

Si esa maldad no se cura

Ni a punta ‘e rosario ni agua bendita

Dijo la vieja que tiene razón

Le dijo a mi padre y al tío militar

Le dijo a mi abuelo que no duerme en paz

Gritó en la mañana por el ventanal

Y la tía Eleuteria no la quiere escuchar

Que la vieja bien fresca no se sabe callar

Como no calla el pobre allá en El Volcán

Que los malos son malos

De adentro y verdad

domingo, 2 de noviembre de 2008

destitulado 2

A la niña le duele la pena

Abstraída vaga en ideas

De no tenerlo y quererlo

Sola llora la niña en silencio


La desolación se le siembra en el pecho

La angustia la tiembla los dedos

Por la oreja se cuela un vacío

Sola grita la niña en silencio


Ya ni el hambre le vale la vida

Que no come ni habla dormida

Y se fuerza en un sueño suicida

Para acelerar del reloj sus manijas


Va durmiendo la niña en silencio

Ya poco le sirve el consuelo

En mi vientre se duerme la niña

congelada en cristales de miedos.

jueves, 30 de octubre de 2008

la mujer de la foto



Alba Rosa podría haber gritado, pero su madre le enseñó a callar, a no llorar, a obedecer.


Porque Alba Rosa era una dama, una señora de campo, un capullo blanco con venas de pasión y surcos en la piel angustiados de furia.


Alba Rosa nunca me conoció realmente y por eso murió en paz, vitrificada de armonía, tan alba, tan rosa, callada, velada… una de mis tres abuelas.

viernes, 26 de septiembre de 2008

donación

Me matan lo domingos en Serena y las tardes de lluvia de Santiago.

Me mata que la historia sea cíclica, que no aprendamos de los errores

Me matan los porque sí, porque debe ser, porque así ha sido siempre

Me mata la nostalgia, la sospecha y el frío que se cuela por la espalda

Me matan las malas respuestas, los egos elevados y la loza por lavar

Me mata la distancia, la indiferencia, los diarios, la radio y la televisión

Me matan los chocolates amargos, las críticas impresionistas y el polén primaveral.

Me mata levantarme igual que ayer, tomar el mismo desayuno, beber siempre café.

Me matan las planificaciones a largo plazo, la fe y los sistemas sistémicos

Me matan las mentes suicidas, las organizaciones provida y la ley de gravedad

Me mata la pasión de multitudes y las tecnologías intergalácticas de comunicación

Me matan los pellizcones en la mejilla, los amigos del amigo, el abuso de poder

Me mata el suspiro de impotencia, me mata el conformismo de mi patria

Me mata su silencio, ser todo lo contrario, callarme este martirio, morir sin volverte a ver

Y así y todo, no quiero que me llores, que me veles y me entierres

Ríeme, diseccióname y repárteme entre tantos otros a quienes la vida los mata

Entre el que me mata y el que no ayuda, el que quiere que lo lloren y el que aún cree en las hadas

Así nadie se termina de morir, dulce agonía de condena

Aunque sea la muerte en el fondo, la que nos mate de miedo o de pena

lunes, 25 de agosto de 2008

sin culpa

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de mi letra que penetra no queda más que el hip hop
un día de estos nazco de nuevo o me reinvento.
aunque apagar la tele también me viene de placebo
esto de dejar de rabiar debería estar divinamente prohibido
porque lamentablemente, no hay palabras sin sangre
como el que no llora no mama o los domingos entretenidos.

viernes, 8 de agosto de 2008

destitulado 1

.

Ella carga una pesada maleta de pan y cebolla, licor agridulce, muda impotencia y sueños frustrados.

Calla, porque el manzano no da peras y cada cual cosecha lo que siembra. La arrastra, aunque no se la pueda. Se recoge en urgentes abrazos. Fuma un cigarro a cada rosario. Llora de gritos callados. Se asfixia en temblores profanos. Se hace dolor en movimiento...

Haste que un día -antes que exploten sus entrañas rabiosas- por fin la olvide en el andén.



jueves, 24 de julio de 2008

100 rosarios para Lo

Sin cigarros para respirar
Llorando porque sí
Riendo en la entrañas
Calmando
Calmándote
Recordando sin dolor
Pensando sin temor
Placer sin mesura
Queriendo
Queriéndote
Despertando cada día
Mañanas fugases
Tardes de letargo
Viviéndolos,
Viviéndote
Sabiendo lo que sientes
Sintiendo lo que sabes
Confluyendo tus ideas
Mirando
Mirándote
Ya libre de ataduras
De perversas mascaradas
Estando en las alturas
Agradece
Agradécete
Agradécele.

jueves, 10 de julio de 2008

ni por msn






Yo recojo tu amargura y me la como.


Total, con ketchup todo sabe bien.

viernes, 23 de mayo de 2008

otra cosa




"¿Eres feliz?"- le preguntó su padre al despedirla en el aeropuerto.


"No"-respondió ella, con una seguridad que jamás había sentido- "pero ya no duele."

domingo, 4 de mayo de 2008

sentencia


“¡Ahí viene la niña araña!” - gritan desde los autos, donde la previa está recién comenzando, como ya es frecuente cada madrugada de viernes, sábado u domingo desde hace como 5 meses.

Los coches parten rumbo a la playa, como también es costumbre. Mientras la niña araña y sus amigas se terminan el segundo pisco de la noche y se fuman el primero del día, uno de los conductores se aleja para hacer una llamada. “Pero si te digo que ya vamos. No, no vamos a volver. Llamen cuando terminen.”- Es lo único que dijo, pero nadie oyó. Todos se encaminaban al asado, al cual sólo uno de ellos había sido invitado.

Entraron siguiendo la ruta de escape de la niña araña, tan estudiada y calculada. Se veía un poco más fácil, pero no importó...tenían hasta el amanecer. El plan era simple, primero el closet de la pieza contigua; y luego, en el primer piso, la oficina del padre. Un candado y una cerradura básica. Sin alarmas, perros ni armas.

La ansiedad les jugó la primera prueba: el destornillador rebotó 3 veces en el parquet. Los dueños de casa despertaron sobresaltados. Él, con voz firme interrogó al silencio, a ver si alguien osaba atender. Y respondieron, aprobando la segunda.

Ella no pudo contener su miedo preso y estalló en gritos. Un silencio. Un aullido. Otro silencio fatal. Ningún vecino atestiguó. No era primera vez que se escuchaban llantos de lobo tras los muros de concreto.

Antes que saliera el sol, volvió la niña araña, torpe, lenta, risueña y aparentemente invicta. Su vejiga tardó 6 horas en reaccionar. Por la premura, el sueño y la caña, no notó de primeras que el suelo se había teñido de malva indeleble y ya se secaba.

sábado, 9 de febrero de 2008

Si quisiéramos

Podríamos arribar en vuelos distintos. Tú a tus aventuras de tierra y cal Amerindia y yo a mis citadinos parajes de dinero plástico. Podrías dejar que esa barba te crezca interminable y ducharte sólo cuando haya buen clima. Y yo, entre mis idas y venidas al doctor y el estrés pre y pos traumático, ni me enteraría si esos zapatos de terreno están llenos de barro o no.

Podríamos cambiar de acera y girar en esquinas diferentes; fingir morir por otros labios; cargar sólo nuestro equipaje; amanecer en cualquier cama.... sin que nos remuerda el pescuezo de la desolación.

Porque podríamos, si no estuviéramos condenados a odiar nuestra insufrible dependencia. Como el quiltro odia a su venerado amo cada vez que éste le pone una correa. Como el quinceañero a sus abnegados padres, cuando descubre que no se las vale aún por sí mismo. Como el águila desprecia a su amado cetrero cuando le pone su capucha. Como tú, cada vez que recuerdas que me regalaste tus alas... Como yo, cada segundo que constato que te has adueñado para siempre de mis zapatillas para correr...

Y así, interminablemente, si quisiéramos...

lunes, 31 de diciembre de 2007

reloj de arena para B!

Me encantaría que hicieras cosas como esas... conmigorepetía angustiado a la obsesiva que amaba, cada vez que buscaba y encontraba lo que no quería ver. Esa compulsión incomprendida de seguimiento y espionaje, de amores vacíos nunca concretados, de fantasías no confesadas y asaltos a medianoche, era claro: lo llevarían tarde o temprano a un leviatán de sospechas.

Ella, del otro lado del dintel, intuía la pronta tragedia, imploraba clemencia como parche ante la herida y se retorcía en tercera persona, aterrorizada de seguimientos, espionajes, matanzas y masacres, fantasías no confesas, asaltos de medianoche… Y presa de desolados pensamientos, argumentaba:

Tranquilo querido, son caprichos, nada más. Que estos más de ocho juntos, serán mañana nueve copas, y pasado diez y veinte... y así, hasta llegar a un punto en que todo comience en uno nuevamente, alzando brindis de luto en tu (o mi) honor. Porque quién sabe, querido, tal vez mis juegos sean tan infinitos como tu paciencia, como mi nostalgia, como tu esperanza, como mis ensoñaciones, como tus silencios… como nuestro inconmensurable cariño...

No así, la traicionera juventud que se nos escapa entre los dedos, la fútil belleza del ayer, los recuerdos ya añejos de amores que nunca fueron, de ciudades perdidas y serenas playas olvidadas, cuya única evidencia se reduce a una desteñida fotografía. Todo eso intento a veces retener, pero tranquilo querido, son caprichos, nada más…

Dejemos atrás mis marchitos lamentos y abracémonos suicidas a esta vida que se nos acorta en cada brindis, cada copa, cada ocho, nueve y diez. Poco importa si la cuenta finalmente termina siendo regresiva… estamos aquí
.

Y dando vuelta al reloj de arena, calmó sus endemoniados temores.


Para los pocos que pasan por acá: todo el éxito en este nuevo año... y la mejor de las suertes, para aquellos que la necesiten!!!

jueves, 29 de noviembre de 2007

consuelo lésbico a Juana de Trastámara (por ponerte algún nombre)

Si en este tejido reticular metropolitano se corriera un punto, tal vez nos encontraríamos. Tal vez nos miraríamos a los ojos y yo te hablaría como si nos conociéramos de vidas pasadas. Te enseñaría que el lente puede ir más allá del autorretrato de tu perfil caliente o tus pechos sediciosos. Que si apuntas a la inversa verás un mundo que te espera, más grande e ilimitado que lo que ese mal compañero te enseña. Te demostraría que la carne es buena y que hay mayores males que la caza de ballenas. Te haría un caleidoscopio melódico de colores y sabores, sólo para que conozcas lo que hay fuera de sus fronteras.

Si nuestros caminos se cruzaran, te pondría a hacer caligrafía y te sacaría ese collar de perra servicial, de culposa amante despechada, de porno placebo colegial. Te instruiría en mentir con descaro sin dilatar la pupila. A fantasear con mil nombres y engañar con alevosía.

Sin embargo, para mis manos no serías la única, te confieso… ya es sabido que no creo en complacencias ni ataduras. Pero mis puñales, si bien certeros, serían de frente, siempre por mis faltas y jamás por las tuyas… completamente inevitables, dejando innecesarios tus remordimientos, perdones y culpas.

Niña, si lograrás curarte de esa ceguera presa, te invitaría a uno de mis tantos viajes para presentarte a mis más íntimas amistades de juerga. Y les diría: "Ella es la quinceañera, la que era novia del tarado. Ahora mi discípula y compañera". Por que ese perro no valora el hueso que le regalas. ¡Que te saca sólo de domingo y algunos días de fiesta! Pero ese, pequeña, de lunes a viernes es otro, es un poco más de Carla, Verónica, María o Natalia. Porque ese hombre, aunque te duela la prueba: disfruta más de calentar a frívolas veinteañeras que de templar tu escolar y ardiente entrepierna.

miércoles, 31 de octubre de 2007

primer intento


A medida que avanzo el corazón me golpea más fuerte. En cualquier minuto se me saldrá por el pecho, llegaré a paro cerebral o cualquier calamidad. Tres minutos exactos...cronometrados, ensayados, totalmente perfectos. Está Hecho. No hay huellas. No hay testigos, ni arriba, ni abajo… ni de ningún lado. Ahora, sólo queda esperar la respiración agónica de mi víctima… sus lágrimas convertidas en sangre… su muerte en redención.


Acecho desde la penumbra, pero la vigilia toma más de lo proyectado. Pero ¿qué ocurre? ¿Por qué tarda tanto? El sudor delata mi ansiedad. Mis ojos se mueven torpes; mi manos son llamadas a cometer cualquier error que termine por culparme. Debo contenerme, debo controlarme, debo cerrar los ojos, callar, esperar, respirar: uno, dos, tres, cuatro… silencio...


Y en esto estoy, esperando en vano que la muerte recoja la carroña. Porque soy la única asesina iniciada que escoge como primer sacrificio a quien ya estaba muerto… a quien ya había suicidado su alma y ofrendado su libertad a cambio de una migajas de falso amor. Llegué tarde. Muchos meses tarde. Ella decidió enterrarse en vida. Quieta y muda, la muy perra no pudo esperar mi tan bien afilado puñal.
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¿Le ha quedado claro? ¿Está seguro que ha captado el mensaje? Cerciórese entrando En la Boquita de Lolita (Relatos eróticos de una pendeja caliente) . Si no puede entrar al sitio porque no tiene la contraseña, solicítela en mi correo personal. Si no tiene mi correo personal, pues eche a volar su imaginación.

viernes, 26 de octubre de 2007

segundo intento

Ayer iba a matar a alguien. Lo venía planeando hace meses. Tenía ya mi arma afilada. Ensayo y error… ya estaba completamente dominada. Tenía también la coartada. Era imposible que me relacionaran con el cadáver. No tenía un móvil identificable, no dejaría huellas y los testigos simplemente no existen. Sólo aguardaba el momento exacto. Ese minuto de mayor vulnerabilidad de mi víctima. Quería que fuese lento, doloroso, real...


¿Cómo sabría que ese momento había llegado? -me lo preguntaba cada noche. ¿Sentiría algo en el estómago? ¿Un sueño premonitorio quizás? ¿Una voz dentro de mi susurrándome “ahora es cuando”? Además de estas interrogantes propias de la inexperiencia también me inquietaba el asunto del dolor. ¿Desgarra más el alma cuando a uno lo apuñalan sin que se lo espere o cuando uno presiente que lo matarán pero tiene toda la fe puesta en que finalmente descubrirá que todo es sólo una pesadilla?

Y así estaba yo con mis dudas habituales, hasta que por casualidad me encontré con otro criminal que iba un paso más adelante. Alguien con mis mismas intenciones pero menos meticuloso, completamente dispuesto a confesar la autoría del crimen. ¡Matanga!

Atrapada por sorpresa pero completamente segura que ésta era la oportunidad, moví rápidamente mis fichas. Sigilosa y mesurada, no había error posible. Hasta que sonó el teléfono y era él. Mi coartada perfecta, que sin saber que soy una candidata a asesina en serie (y él parte de mi plan) me volvía a tierra, suplicando en su ignorancia una tregua, un silencio, un abrazo…un tiempo congelado. Y así me quedé dormida en sus brazos sin insomnes preguntas ni conspiraciones a baja escala. Los dos libres aún de sangre entre los dedos… Hasta que desperté...